TAT olvida su teoría de "los meros indicios".

Por: Carlos Urbina

El TAT emite un fallo con fecha de 23 de enero de 2013, cuya notificación se da el 15 de febrero del mismo año, donde olvida su recientemente estranada teoría de "los meros indicios".

Como recordarán nuestros lectores, con el salvamento de voto de un magistrado, las dos magistradas restantes del TAT estrenaron una teoría de "meros indicios" cuando la DGI negaba un CAIR al decir que no les cuadraba esto o aquello, que les faltaba un papel o no habían visto pruebas de una cosa o la otra. (Vea Fallo de los Meros Indicios).

En ese caso, una firma de abogados sólo tuvo que aportar un certificado de registro público que indicara su condición de sociedad civil para que el TAT concediera un CAIR que había sido negado por las mismas razones que el resto de los contribuyentes han visto de parte de la DGI. Estas razones fueron las habituales diferencias que la DGI dice ver en la cuenta corriente de ITBMS entre otras cosas que las magistradas llamaron "meros indicios".

En esa oportunidad, Momento Fiscal coincidió con el fallo de las Magistradas y conocemos de más de un tributarista que sintió esperanzas de mejores fallos por parte del TAT. Luego del fallo que comentamos en esta nota, esas esperanzas empiezan a desvanecerse ya que el TAT cofirma un CAIR que fue negado por la DGI por las siguientes razones:

1. No se pudo comprobar la depreciación tomada por el contribuyente, ya que la DGI decía no haber recibido fechas de adiciones y disminuciones de activos.

2. El salario reportado de más en el formulario 03 vs la línea correspondiente de la declaración de rentas.

3. Diferencias entre las compras por importaciones reportadas en la declaración de rentas y la información de la Autoridad Nacional de Aduanas.

4. Intereses pagados en la línea 42 de la Declaración de Rentas que indica la DGI no haber podido comprobar la procedencia de estos como gastos deducibles.

Esta ha sido la tónica de la DGI en los 6 años de existencia del CAIR, es decir, tomar meros indicios, y negar la solicitud del contribuyente. La tónica en la Corte Suprema de Justicia ha sido, salvo una notable excepción, simplemente decir que el contribuyente no aportó esto o aquello y de manera escueta negar, sin mayor razonamiento, la demanda al contribuyente. La notable excepción es el caso de 13 de agosto de 2012 donde el Magistrado Benavides hace un histórico salvamento indicando que era fácil advertir que la DGI, no realizó una investigación prolija aún teniendo los amplios poderes que tiene y que procedió simplemente a decir que el contribuyente no aportó esto o aquello sin hacer todas las gestiones tendientes a comprobar los indicios en los que basa su negación del CAIR (ver fallo).

En el TAT la situación era algo alentadora hasta el retiro del Magistrado De León que llegó, bajo su ponencia, a enmendar graves agravios al contribuyente. Luego de su salida del TAT, los fallos parecieron repetir la trillada frase de tener a un contribuyente que no aportó esto o que no aportó aquello. Un rayo de esperanza fue traído con la teoría de los "meros indicios", elaborada por dos magistradas del TAT y con la que coincidimos plenamente (ver fallo de los meros indicios).

Poco duró esa esperanza ya que la teoría esbozada en ese caso y con la que plenamente coincidimos, fue rápidamente olvidada en el fallo que motiva esta nota. Lo vemos porque, de los 4 puntos arriba indicados, los primeros 3 llegan a ser meros indicios y el cuarto mera imaginación fiscal de quien redactó la resolución. Ante los cuatro puntos de arriba, quien lea el fallo, sentirá fácilmente aplicable la teoría de los "meros indicios" claramente esbozada en el fallo (ver fallo de los meros indicios). Sin embargo, la suerte no le sonríe al contribuyente ya que en su caso, la teoría de los "meros indicios" fue olvidada por el TAT.

Pasemos a ver qué consideraciones se dieron en grado de apelación.

Consideraciones de Apelación:

Antes de llegar a la apelación, el contribuyente llegó a subsanar las diferencias en depreciación (mediante la entrega de las fechas de adiciones y disminuciones de activos) y las diferencias de salarios (explicando el método devengado usado en la renta y el método recibido usado en el reporte de la planilla 03).

Así las cosas, la apelación sólo versaba sobre:

1. Si la mercancía cuyo costo por importaciones se había tomado era en realidad costo de ventas (a pesar del indicio consistente en la diferencia que arrojaba el sistema de Aduanas y la línea de importaciones de la declaración de rentas del contribuyente).

2. Si los intereses eran o no deducibles.

Consideraciones del TAT en cuanto a la importación de mercancías:

El contribuyente solicitó un peritaje que no fue aludido en el fallo del TAT por lo que no conocemos su resultado. Sí leemos de la reproducción parcial del recurso del contribuyente, que este aportó unos documentos de cesión/endoso de la mercancía en cuestionamiento. El TAT no hace referencia a el peritaje y pasa a indicar que no se aprecian sellos de cesión o de aceptación de la Autoridad de Aduanas de estas cesiones. Indicó además que las fotocopias aportadas por el contribuyente sólo tenían como consignatario a otra persona y no a él. El TAT cita un fallo de 2001 que parece indicar apoyo a su tesis.

Consideraciones del TAT en cuanto a los intereses como costos deducibles:

El contribuyente había aportado notas de débito como constancia de la deducibilidad de los intereses cobrados entre partes relacionadas. En forma escueta, el TAT indica que sólo las empresas autorizadas para, en sus palabras, generar productos crediticios pueden cobrar intereses. Por lo tanto, niegan la deducibilidad de este gasto.

Rescatamos, como muy positivo del fallo, que el TAT se abstuvo del uso de elucubraciones innecesarias, palabras rebuscadas y regaños al contribuyente.

Este fallo resuelve una apelación presentada contra la Resolución 213-6119 de 21 de octubre de 2008 y su acto confirmatorio fechado el día 29 de marzo de 2010.

La Resolución del TAT está numerada como No. TAT-RF-007 de 23 de enero de 2013 y llega a cuatro años y 3 meses de la Resolución recurrida.

Vea fallo completo (ver fallo).